El uso de la nueva aleación no solo mejora la robustez del instrumento, sino que también influye directamente en la calidad de la interpretación. Los músicos pueden contar con una respuesta precisa y constante de las teclas, lo que se traduce en una mayor libertad expresiva y un rendimiento técnico óptimo. Además, la facilidad para mantener los ajustes evita daños inesperados durante presentaciones o ensayos.

Por otro lado, el mantenimiento del oboe se vuelve más sencillo y menos frecuente. Las nuevas llaves son más resistentes a la corrosión y al desgaste, por lo que las visitas al taller se reducirán considerablemente, permitiendo a los oboístas dedicar más tiempo a perfeccionar su técnica.